lunes, 26 de noviembre de 2012

Paseo otoñal a Matavenero


Matavenero.



"Mis padres se pasaron la vida pensando en el día de mañana. Tú piensa en el día de mañana; tu ahorra para el día de mañana, me decían. Pero el día de mañana no llegaba. Pasaban los meses y los años y el día de mañana no llegaba.
Hoy, de hecho, mis padres ya están muertos y el día de mañana aún no ha llegado"
(Julio Llamazares - "Tanta pasión para nada")

Esta cita del último libro de Julio Llamazares describe con bastante exactitud lo que siento cuando visito un pueblo abandonado, cuando voy a un cementerio y veo tumbas olvidadas, a las que nadie ha visitado hace muchísimo tiempo o simplemente cuando veo como nos llenamos de cosas, de obligaciones, como si quisiéramos detener una vida que se nos escapa entre las manos.

Matavenero es uno de tantos pueblos que fueron abandonados a finales de la década de los 50, la dureza del clima, las pésimas comunicaciones y una vida durísima en continua pelea con la naturaleza, hizo que sus habitantes marchasen a la ciudad, al extranjero, en busca de un futuro mejor.

Esta aldea quedó como tantas en silencio, sufrió incendios, el olvido, hasta que a finales de los 80 grupos variopintos de gentes que huían del "mundo civilizado" encontraron el lugar idóneo en el que refugiarse comenzando a levantar los muros derruidos, a dar vida a un paraje muerto.

Entre estas gentes había de todo, jubilados, hippies, punks, profesionales liberales; un "microuniverso" de lo más variado, sin embargo una cosa tenían en común, la mayoría procedían del norte de Europa, especialmente de Alemania.

Hoy, 30 años después, la aldea sigue "viva y en expansión", hubo problemas de convivencia, gente que no lo soportó porque la vida no es fácil, algunos de ellos viven de pensiones que cobran de sus países de origen, otros trabajan "por temporadas" para luego volver, pero bueno, ahí siguen, resistiendo como Asterix y Obelix en la última aldea gala.

Este domingo, aprovechando que este mes de noviembre estaremos en León hasta que pase el Puente de Diciembre, nos acercamos a Matavenero, es una excursión muy bonita que comienza en el pueblo de San Facundo (cerca de Bembibre) y en las que se visitan las aldeas de Poibueno y Matavenero.


San Facundo, pueblo inicio de la ruta.



Casas bercianas.


El pequeño Embalse de Bembibre.


...Rincones junto al río por el que discurre el camino.



Primeros pensamientos colgados de esta encina.



El Pozo las Hoyas.


Pequeña garganta antes de llegar a Poibueno.


Buenos castaños en la entrada de Poibueno (estamos en el Bierzo).



Bueno, a veces vamos "a setas", otras "a frambuesas", hoy toca "a castañas" (8 kg nos trajimos).


Llegamos a Poibueno, el "pueblo hermano" de Matavenero, que lentamente se va colonizando (ahora han reconstruido tres casas).



Restos de la iglesia.




La ribera del río junto a Poibueno.




A partir de aquí la cuesta "pica" un poco, tenemos que subir hasta el "mirador" en que está enclavado Matavenero.


Ahí abajo está Poibueno.


Y llegamos a Matavenero.


Situado a 1000 m. de altura bajo los aerogeneradores recientemente instalados  (las pistas construidas para su instalación, han permitido facilitar el acceso al pueblo desde Castrillo del Monte).


Casas las hay para todos los gustos...


Hasta con solarium.


Esta furgoneta encontró un segundo uso.


Aún quedan casas en ruinas a la espera de nuevo dueño.


Esa casa es la biblioteca y guardería (hay más libros que en muchas bibliotecas públicas, por ejemplo, la de León).


La "Calle Mayor".






Vistas a la Olla del Bierzo y la Sierra de Gistredo, con algo de nieve.


Los castaños siguen ocupando el paisaje.


Agua por todos los rincones.



De nuevo en la Presa de Bembibre, de aquí solo nos queda un pequeño paseo hasta el coche.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Alto del Rebueno (1920 m.) - Sierra de la Cuerna.


Vistas al Curueño (Cueto Ancino, Peña Valdorria y Pico Bodón).


Este mes de noviembre estamos pasando unos días en León, noviembre es un mes "tonto", el tiempo es inestable, no hay apenas nieve, los días son cortos, vamos, perfecto para quitarte las ganas de salir a la montaña, así que momentáneamente cambiamos nuestra guarida en el Valle de Boí por unos días urbanitas en León.

Pero como no podemos parar quietos, en domingo pasado nos acercamos hasta Tolibia de Arriba con la idea de subir hasta el Pico Mahón, una ascensión que desde aquí no tiene misterio, seguir una pista forestal hasta el Collado de Tolibia y de alli girar a la derecha en dirección a la cumbre.

Aunque eso de que "no tiene misterio" hasta cierto punto, al llegar al Collado de Tolibia pensamos "esto no puede ser tan corto" (acostumbrados a los palizones pirenaicos, ya todo te parece "corto", jajaja), así que pensamos que el collado estaría más al norte, seguimos la pista, subimos por una pequeña cresta caliza y llegamos a un pico de cumbre muy plana adornado con un  pequeño roquedo calizo, que en principio identíficamos como el Mahón (en nuestro descargo decir que hacia el norte la niebla no dejaba ver nada) y luego, en el descenso, unos montañeros asturianos que subían, nos sacaron de nuestro error.


Tolibia de Arriba, el Bodón enfrente...


La calle que hay que seguir en dirección a la pista que lleva al Collado de Tolibia.


Subiendo por la pista...


Entre la niebla vemos el Rebueno, al que subimos erróneamente confundiéndolo con el Mahón.


Vistas a Puebla de Lillo, las hayas tienen un color precioso, hubiera sido mucho más interesante subir por ese lado.



La meseta cimera.


Vistas al Curueño, las nubes lo van tapando todo.


Por ese lado vemos el Bodón de Valdelugueros, Bodón de Cármenes, Pico de Machamedia...


Otra vista a Puebla de Lillo, el Susarón se deja ver unos momentos.


Vistas a las montañas por las que hemos estado, aunque la toponimia es bastante inexacta, en el Sigpac aparece como "la Cuerna" y "Rebueno"


El pequeño hayedo de Tolibia y los chopos del río.


A pesar del mal tiempo, estos días son preciosos.



Tolibia de Arriba, de nuevo.